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  Bicarbonato y Deporte 12-12-2018 07:59 (UTC)
   
 
LA VERDAD QUE NO INTERESA 

Introducción

 

1.     Las Ayudas Ergogénicas

    El término competición conlleva la constante mejora y evolución de los deportistas, es por ello, por lo que se ha tenido en consideración probar una serie de intervenciones más alejadas de las clásicas manipulaciones nutricionales y farmacológicas, para probar las mejoras sufridas en el organismo (Wilmore & Costill, 2007). A las sustancias o los sistemas que mejoran el rendimiento de un deportista, se les denomina Ayudas Ergogénicas (Alonso, 2006). La lista de este tipo de ayudas son largas, pero las que realmente poseen propiedades ergogénicas son mucho menores, incluso existen algunas sustancias consideradas como ergogénicas que pueden ser perjudiciales para el rendimiento, normalmente suelen ser drogas, denominándolas Eichner (1989) como drogas ergolíticas.

    Son muchos los criterios utilizados para clasificar las ayudas ergogénicas, pero siguiendo a Alonso (2006), podemos clasificarlos en 5 grupos, los cuales son:

  • Ayudas Mecánicas (Vestimentas, Zapatillas, etc.).

  • Ayudas psicológicas (hipnosis, psicoterapia).

  • Ayudas fisiológicas (dopaje).

  • Ayudas farmacológicas (Cafeína, bicarbonato, etc.).

  • Ayudas nutricionales (Sobrecarga de carbohidratos, creatina, etc.).

    De las cinco categorías que se pueden apreciar, haremos hincapié sobre todo en las fisiológicas y las farmacológicas, obviando las mecánicas y las psicológicas. Como agentes farmacológicos más destacados, siguiendo las indicaciones de Wilmore & Costill (2007), encontramos las anfetaminas, bloqueadores beta, cafeína, diuréticos y las drogas recreativas. Además de estas, se ha mencionado que otras muchas son ergogénicas, pero no existe una base científica apropiada detrás de las mismas como para poder mencionarlas y hacerles referencia.

    Los mismos autores, exponen que las Anfetaminas son estimulantes del sistema nervioso central. Se utilizaron como supresoras del apetito y durante la II Guerra Mundial, se utilizaron para combatir la fatiga y mejorar la resistencia de los soldados. Tradicionalmente se ha creído que las anfetaminas incrementan la concentración, que disminuyen la fatiga mental, se cuenta con una mayor energía y motivación, entrando en un estado de euforia, percibiéndose una sensación encaminada a la mejora del rendimiento en todas las facetas y de retraso de la fatiga. Aunque a este respecto existe una verdadera controversia, para cualquiera de las variables psicológicas o de rendimiento estudiadas, unos estudios no demuestran beneficios, otros demuestran un efecto ergogénico y otros un efecto ergolítico. En varios estudios, se pone de manifiesto que existe una mejora en el rendimiento físico, aunque no están de acuerdo en su totalidad, se observan mejoras en la velocidad, fuerza, potencia y resistencia muscular, en la concentración y en la coordinación motora fina (Conlee, 1991; Ivy, 1983; Wadler & Hainline. 1989).

    Siguiendo las Indicaciones de Wilmore & Costill (2007), se puede exponer que otras sustancias a considerar podrían ser los Bloqueadores beta, los cuales bloquean los nervios adrenérgicos, que se clasifican en dos grupos, los receptores adrenérgicos alfa y los receptores adrenérgicos beta, impidiendo la unión del neurotransmisor reduciendo los efectos de estimulación del sistema nervioso simpático. Lo que predispone al organismo a tener una menor ansiedad y una mayor tranquilidad a la vez que aumentando la puntería y precisión. Otra sustancia, son los Diuréticos, los cuales afectan a los riñones aumentando la formación de orina. Liberando al organismo del exceso de fluido, utilizada como ayuda para controlar el peso, aunque tiene algunos efectos contraindicados como la pérdida de fluidos extracelular, incluido el plasma. Por último encontramos la Cafeína, pudiendo exponer sobre ella, que debido a su influencia sobre el sistema nervioso central, la cafeína incrementa la alerta mental, la concentración, mejora el humor, reduce la fatiga y retrasa su aparición, reduce el tiempo de reacción, aumenta la liberación de catecolaminas, incrementa la movilización de ácidos grasos libres e incrementa el uso de triglicéridos musculares. Los estudios de Costill, Dalsky & Fink (1978) y de Ivy, Costill, Fink & Lower (1979), demostraron mejoras en la resistencia en ciclistas de competición que ingerían una bebida con cafeína, en comparación con otra bebida placebo. De igual forma la cafeína incrementaba el tiempo de resistencia en series de esfuerzo y reducía los tiempos en distancias fijas. Se sostiene que puede deberse a que a través de la ingesta de cafeína, se movilizan los ácidos Grasos libres, ahorrando glucógeno muscular (Graham, 2001). Además de que reduce la percepción de esfuerzo y mejora el rendimiento en las actividades de fuerza y esprín (Anselme, Collomp, Mercier, Ahmaïdidi. & Préfaut, 1992; Collomp, Ahmaïdidi, Chatard, Audran. & Préfaut, 1992).

    Se podría hacer referencia a muchas otras sustancias como los Aminoácidos ramificados, la Arginina, el Boro, la Crisina, Compuestos de Smilax, Gamma orizanol y Ácido Ferúlico, Taurina, etc. Clasificados como para mejorar la fuerza muscular (Alonso, 2006; Meacham, Taper & Volpe, 1995; Parrado, 2003). O las vitaminas C, E, A, la L-cisteína, etc. Considerados antioxidantes (Auer, Auer & Rodgers, 1998; Avery, et al., 2003; Schroder, Navarro, Mora, Galiano & Tramullas, 2001). O la Creatina considerada almacenadora de fosfágeno (Zabala & Gutiérrez, 2006). O la Glutamina, etc. Considerada como Inmunomoduladores (Castell, 2003). O la cafeína antes comentada, el Ginseng, el Té verde, considerados como Antifatigantes (Engels, Fahlman & Wirth, 2003; Paton, Hopkins & Vollebregt, 2001; Yang & Landau, 2000). O el bicarbonato y citrato sódico considerados como agentes alcalinizantes (Feriche, Delgado-Fernández & Álvarez, 2002; McNaughton, 1990), entre otras muchas sustancias.

 

2.     Bicarbonato Sódico (NaHCO3)

 

    Una de las sustancias ergogénicas más estudiada en los últimos años, ha sido el NaHCO3 (López-Chicharro & Fernández, 1998). Trabajándose en los últimos años para determinar si la ingesta de NaHCO3 redunda en un efecto ergogénico al realizar diferente tipo de esfuerzos (Requena et al., 2005). Si bien las aportaciones realizadas en la literatura científica hasta la fecha, indica de forma empírica que esta sustancia tendría efectos positivos en el rendimiento, específicamente en el retraso de la aparición de fatiga, por varios procesos que comentaremos con posterioridad, los numerosos estudios realizados hasta la fecha a este respecto, han sido contradictorios en sus resultados, sugiriéndose la recomendación de realizar nuevos estudios de investigación que permitan comprobar la verdadera efectividad de esta sustancia (Som, sometido).

    En el organismo humano, los bicarbonatos, tienen una función importante, debido a que forman parte del sistema de amortiguamiento necesario para mantener el equilibrio acidobásico de los fluidos del cuerpo, es decir, se podría mejorar el rendimiento en aquellas pruebas altamente aeróbicas, en las que se forman grandes cantidades de ácido láctico, a través del incremento de la capacidad de amortiguamiento del cuerpo mediante la elevación de las concentraciones de bicarbonato en sangre (Wilmore & Costill, 2007). Sosteniendo diversos autores, que el incremento en la concentración extracelular de una sustancia base o tampón por medio de la ingesta de NaHCO3, puede mejorar el reflujo de iones de hidrógeno (H+) fuera de la célula muscular aumentando consecuentemente la capacidad para que el ser humano pueda ejercitarse a alta intensidad (Bishop & Claudius, 2005; Mainwood & Worsley-Brown, 1975). Dando como resultados una reducción en los niveles de acidez muscular, pudiendo retrasar la fatiga e incrementar la producción de fuerza muscular (Van Montfoort, et al., 2004; Kolkhorst, Rezende, Levy & Buono, 2004; Oöpik, Saaremets, Medijainen & Janson, 2003). En general, los estudios han encontrado un aumento en rendimientos de tipo anaeróbico de 60s a 420s, que llegaran hasta la extenuación de los sujetos (Requena, et al., 2005; Alonso, 2006). Son varios los autores que han trabajado mediante sus estudios, estableciendo los tiempos límite para la idoneidad del uso del NaHCO3, en el estudio de Som (sometido), se obtienen beneficios mediante la ingesta de NaHCO3, con un tiempo comprendido entre los 154 s y los 220 s lo que se encuentra dentro de la parcela de tiempo que marcan como idónea en McNaughton (1992), estableciendo el tiempo idóneo entre los 120 s y los 240 s y en Requena et al.(2005), esfuerzos inferiores a 600 s. Que corroboran los resultados obtenidos también en Stephens et al. (2002), que exponen que la ingesta de NaHCO3 en ejercicios superiores a 30 minutos no tiene ningún efecto beneficioso. Aunque en el estudio de McNaughton, Dalton & Palmer (1999), se obtiene en un ejercicio de 60 minutos con ciclistas en cicloergómetro un mejor trabajo de aquellos que toman NaHCO3 (950.9±81.1 kJ) en relación con los que toman placebo (839.0±88.6 kJ) o el grupo control (835.5±100.2 kJ) aunque cabe destacar que no obtienen los que toman NaHCO3 un mejor pico de potencia.

    Anteriormente, se ha expuesto que “el incremento en la concentración extracelular de una sustancia base o tampón por medio de la ingesta de NaHCO3, puede mejorar el reflujo de iones de hidrógeno (H+)”. La explicación correcta de este suceso, se debe a que el organismo produce continuamente iones H+ provenientes de diversas fuentes como: el catabolismo de carbohidratos durante la vía anaeróbica proporciona ácido láctico; los lípidos suministran ácidos grasos y cuerpos cetónicos; el metabolismo de proteínas libera ácido fosfórico y ácido sulfúrico o el dióxido de carbono (CO2), el cual se combina con el agua (H2O) para dar ácido carbónico (H2CO2) (Murray, 2001). Este ácido es inestable y de forma rápida libera un ión hidrógeno (H+) y forma un ión de bicarbonato (HCO-3) (Wilmore & Costill, 2007).

    A pesar de la producción continua de iones H+, la concentración permanece relativamente constante gracias a la existencia de tampones fisiológicos, los cuales están encargados de mantener el pH del organismo en valores muy estrechos (Murray, 2001).

    El pH sanguíneo puede variar de forma considerable, en función de la realización de actividades con intensidades entre moderadas y altas. El pH neutro es aquel que se encuentra en los valores de 7.0, si ese pH es mayor de 7.0 es ácido alcalino o básico, y si es menor de 7.0 es ácido. De forma general, en reposo el pH de la sangre arterial permanece constante a alrededor de 7.4 (ligeramente alcalino). Manteniéndose constante ese valor al pasar de un estado de reposo al de ejercicio de una intensidad menor a la del 50% de la capacidad aeróbica máxima. En cambio, cuando esta intensidad aumenta por encima del 50%, el pH comienza a reducirse al mismo tiempo que la sangre se vuelve más ácida. La caída se acentúa en función del agotamiento y del cansancio, detectando valores de pH sanguíneo de 7.0 o menores después de la realización de un ejercicio de esprín máximo. Pudiendo disminuir incluso hasta 6.5 o menos (Wilmore & Costill, 2007).

    En alguno estudios revisados, se muestran valores de pH tras el tratamiento, observándose en todos ellos, que tras la ingesta de NaHCO3 los valores se mantenían o ascendían, en vez de descender tras el agotamiento, un claro ejemplo, es el estudio de Requena et al.(2005), en el cual se alcanzó con la ingestión de la combinación de bicarbonato y citrato de sodio, respecto a la no ingestión de los mismos, niveles de pH más altos y menores concentración de iones de lactato en sangre, obteniéndose niveles similares de pH en sangre en el estudio de Parry-Billings & MacLaren (1986) compuesto por un total de 6 sujetos, que se sometieron a 3 pruebas de Wingate de 30 segundo, separadas por 6 minutos de recuperación, obteniendo unos resultados de pH antes de la prueba de 7.42±0.05, realizando un trabajo en las pruebas del 103% en el primer Wingate, 102% en el segundo y 101% en el tercero reduciéndose la media de la potencia pico por los sucesivos ensayos de Wingate, pero no afectada de forma significativa por la ingesta del tratamiento. Un caso similar ocurrió con el pH en el estudio de Prince, Moss & Rance (2003), donde el pH ascendió significativamente tras la realización de la prueba hasta los 7.46±0.03 con un valor de p<0.05 y valores de lactato de 12.03±4.31 mmol.L-1 realizándole a 8 personas sanas un test en bicicleta consistente en 3 bloques de 90 s. al 40% del VO2max, 60 s al 60% del VO2max y 14 s a intensidad máxima con 16 s de descanso. Cabe destacar en el estudio de Matsuura et al. (2007) que las contracciones musculares que sufre el músculo en la realización de las series a esprín, no dependen únicamente del pH. Aunque, El incremento del pH extracelular produce un gradiente que aumenta el paso de lactato y los iones H+, desde el interior de la célula hacia el exterior, con el consecuente aumento del pH intracelular, permitiendo un metabolismo más eficiente en el músculo (Van Montfoort, et al., 2004; Kolkhorst, et al., 2004; Lambert, Clair Gibson & Noakes, 2005; Oöpik, et al., 2003). Ser capaz por parte de los deportistas de tolerar el ejercicio de alta intensidad, estaría influenciado por la capacidad del organismo de mantener el pH, tanto en el medio intracelular como extracelular, a través de los sistemas tampones. Por tanto como se viene diciendo, la ingesta de NaHCO3, aumentaría el pH extracelular creando un gradiente de pH favorable a la salida de lactato y de iones H+ intracelular (Kolkhorst, et al., 2004). En el caso de la realización de un trabajo muscular intenso, implicaría un retraso en la caída del pH intramuscular a un nivel crítico donde la glicólisis es inhibida (Oöpik, et al., 2003).

    Los tampones fisiológicos que utiliza el organismo para la regulación continua del pH son, intracelular el sistema fosfato y extracelular el sistema bicarbonato-ácido carbónico (Murray, 2001; Berne & Levy, 2001), consistente en taponar la producción de iones H+ a través del plasma sanguíneo mediante la actuación del ácido carbónico (H2CO3), como donador de protones y el ión de bicarbonato (HCO3-) como receptor de protones (Nelson, Cox & Cuchillo, 2001).

    Llegando a jugar el sistema bicarbonato-ácido carbónico, un papel importante en el equilibrio ácido-básico, debido a que representa el principal sistema extracelular de protección al pH tanto en la sangre como en el líquido intersticial, amortigua dentro del eritrocito el CO2 producido por el metabolismo endógeno, contribuyendo al transporte de CO2 de los tejidos a los pulmones y proporciona sustrato para la secreción de ácidos a través del riñón (Murray, 2001).

    Estos, dos sistemas anteriores, de forma conjunta con la hemoglobina, conforman el grupo de amortiguadores inmediatos que posee el organismo (Wilmore & Costill, 2007; Murray, 2001; Berne & Levy, 2001).

    Tradicionalmente y una vez expuesto el mecanismo de acción del organismo ante el ejercicio físico, se ha postulado de forma tradicional, que al ingerir agentes que incrementan las concentraciones de bicarbonatos en el plasma sanguíneo, tales como el NaHCO3, se puede incrementar el pH de la sangre, haciendo que ésta sea más alcalina (como se ha comprobado por los diversos estudios expuestos con anterioridad). Llegándose a la hipótesis de que incrementando los niveles de bicarbonato en sangre, se proporcionaría una capacidad adicional de amortiguamiento que permitiría mayores concentraciones de lactato en sangre, retrasando en teoría, la aparición de fatiga en esfuerzos breves máximos totalmente anaeróbicos tales como en los esprines máximos (Wilmore & Costill, 2007).

    Se han observado estudios, que al realizar ejercicio de alta intensidad y de corta duración, se obtienen resultados contradictorios (Stephens, et al., 2002; Kozak-Collins, Burke & Schoene, 1994), los investigadores que han estudiado y analizado el efecto de la administración de NaHCO3 al realizar un WT no han observado efectos ergogénicos (McCartney, Heigenhauser & Jones, 1983; McNaughton, 1992). En estos estudios, se sugirió que durante un WT no se utiliza la máxima capacidad de tamponamiento al completo y que por ello los efectos ergogénicos se podrían ver limitados. Sin embargo, estos estudios no utilizaron deportistas de elite. En el presente estudio nosotros sostenemos que en ciclistas velocistas de elite los efectos de la ingesta de NaHCO3 sobre el rendimiento al realizar 3 WTs consecutivos deberían ser más notables que en sujetos sedentarios que tienen un ratio máximo de glicolisis anaeróbica más limitado (Zabala & Gutiérrez, 2006).

    Un único estudio, el realizado por Parry-Billingsy & McLaren (1986), muestra los efectos de la carga de NaHCO3 a lo largo de repetidos WTs separados por periodos de recuperación de 6 min, mostrando la ausencia de efectos ergogénicos en este rendimiento ciclista, si bien esta ausencia de efecto ergogénico se podría achacar a la cantidad de sustancia utilizada (Requena, et al., 2005). En cualquier caso, los efectos de una carga adecuada de NaHCO3 en repetidos WTs simulando una competición de BMX con periodos de recuperación de 30 min entre ellos no se ha estudiado aún.

    Diversos estudios han demostrado que se alcanza una menor percepción subjetiva del esfuerzo (RPE) durante ejercicios de alta intensidad tras la ingesta de NaHCO3 (Swank & Robertson, 1989; Robertson, et al., 1986). Swank & Robertson (2002) encontraron que el estado acido-base se relacionaba con la RPE durante recuperaciones entre ejercicios de 5 min. En este sentido, el efecto de la carga de NaHCO3 en recuperaciones de mayor duración tampoco se ha observado aún en la literatura.

    Como idea general, se puede exponer que la ingesta oral de NaHCO3 eleva las concentraciones de bicarbonato en sangre, afectando levemente a las concentraciones intracelulares de bicarbonato en los músculos. Tradicionalmente se creyó que esto limitaba los beneficios para sesiones de actividad anaeróbica de más de 2 minutos, debido a que en sesiones de menor duración, serían demasiado breves para permitir que muchos H+ (procedentes del ácido láctico) saliesen de las fibras musculares hacia el fluido extracelular para ser amortiguados (Wilmore & Costill, 2007). Aunque Roth & Brooks (1990) descubrieron un transportador de lactado de las membranas celulares que operaba en respuesta al gradiente del pH, incrementando la capacidad de amortiguamiento extracelular a través de la ingesta de NaHCO3, aumentando el pH extracelular sin efecto en el intracelular (Van Montfoort et al., 2004; Kolkhorst et al., 2004; Oöpik et al., 2003; McNaughton, Ford & Nwebold, 1997; Bird, Wiles & Robbins, 1995), e incrementando el transporte de lactato desde las fibras musculares hacia el plasma sanguíneo y otros fluidos extracelulares.

    Debiendo permitir mejorar los rendimientos anaeróbicos en pruebas incluso más breves de 2 minutos (Wilmore & Costill, 2007). No encontrándose unanimidad en los estudios a este respecto y con duraciones muy cortas a elevadas intensidades. Concluyéndose en varios estudios que la ingestión de NaHCO3 tenía poco o ningún efecto sobre las sesiones de ejercicio de menos de 1 minuto de duración o de más de 7 minutos, pero que para sesiones de ejercicio de entre 1 y 7 minutos, los efectos ergogénicos, eran evidentes (entre otros, Som, sometido; Requena et al., 2005; Alonso, 2006; y Linderman & Fahey, 1991).

    Un factor importante además del tiempo de duración idóneo, es la dosis de ingestión más adecuada para mejorar el rendimiento, estableciéndose una dosis de 0.3g·kg-1 como la adecuada para que se produzca una mejora en el rendimiento (Horswill, 1995) incluso se han realizado estudios, como el de McNaughton (1992), en los que se han comprobado suministrando placebo (CaCO3) en una dosis de 0.5g·kg-1 y bicarbonato en dosis de 0.1, 0.2, 0.3, 0.4 y 0.5 g·kg-1 a ciclistas en cicloergómetro, obteniéndose el mejor resultado de pico de potencia (1295±72.8 W) con 0.3 g·kg-1. O el estudio de Horswill, Costill & Fink (1988) suministrando a nueve ciclistas en cicloergómetro, dosis de bicarbonato de 0.1, 0.15 y 0.2 g·kg-1. Bien es cierto, que el hecho de ingerir NaHCO3 mejora el rendimiento de los deportistas evaluados, tal y como aparecía en el estudio realizado a atletas en una prueba de 1000 metros, en McClung & Collins (2007), Para poder llegar a esa conclusión, se comparó la ingesta de NaHCO3 respecto a la ingesta de placebo, observándose que los resultados de los sujetos que creían haber tomado NaHCO3 (aquellos que ingerían placebo pero que pensaban que habían tomado NaHCO3) eran mejores que cuando no lo tomaban, aunque también eran mucho mejores los resultados de los que realmente tomaban NaHCO3 sin conocimiento de ello. A este respecto, sobre la idoneidad de la ingesta del NaHCO3, se aprecia en otro estudio, McNaughton, Dalton & Palmer (1999) que los ciclistas estudiados que ingieren placebo y los que no toman nada, obtienen resultados similares en cicloergómetro, siendo mucho mejores los que sí ingieren NaHCO3.

    Existen otras sustancias como el citrato de sodio y el lactato de sodio (Tiryaki & Atterbom, 1995), que pueden generar un efecto tampón indirecto, parecido al del NaHCO3, Usar lactato de sodio como sustancia tampón podría parecer contradictorio para quienes creen que el ácido láctico causa fatiga (Bryner, Hornsby & Chetlin, 1998). Numerosos estudios corroboran que la producción de lactato, genera acidosis (Bangsbo, 1998; Bangsbo, et al., 1990; Harmer, et al., 2000; Juel, Klarskov, Nielsen, Krustrup, Mohr & Bangsbo, 2004; Juel, 1988; Smith, Donoso, Bauer & Eisner, 1993; Spriet, 1992; Stringer, Wasserman, Casaburi, Porzasz, Maehara & French, 1994; Stringer, Casaburi & Wasserman, 1992), en cambio existen muchos otros en los que se concluye lo contrario (Dennis, Gevers & Opie, 1991; Hochachka & Mommsen, 1933; Noakes, 1997; Tafeletti, 1991; Trump, Mergner, Kahng & Saladino, 1976; Williamson, Schaffer, Ford & Safer, 1976). En la revisión realizada por Martín, González & Llop (2007), se presentan las explicaciones actuales que se les da a la bioquímica de la acidosis metabólica, resumidas de otros estudios (Dennis, Gevers & Opie, 1991; Hochachka & Mommsen, 1933; Noakes, 1997), concluyendo los autores anteriores las siguientes afirmaciones:

  • Que la acidosis metabólica es causada por un aumento del ATP no-mitocondrial.

  • Que la producción de lactato es fundamental en el músculo para producir NAD+ cytosólico y continuar la regeneración del ATP glucolítico.

  • Que la producción de lactato consume 2 protones y consecuentemente, retarda la acidosis.

  • Que el lactato facilita la eliminación del protón del músculo a través de los MCTs (monocarboxiladores transportadores).

    A consecuencia de la importancia y el interés que está cobrando las competiciones de BMX y el aumento del rendimiento competitivo en esta disciplina deportiva, se ha prefijado un objetivo que va a aglutinar la presente obra, la cual se encamina a examinar el efecto de la ingesta de NaHCO3 durante 3 WTs separados por 30 min de recuperación simulando las 3 motos o mangas clasificatorias iniciales de una competición de BMX. Pretendiendo dar respuesta a la hipótesis concreta relacionada sobre que la ingesta de NaHCO3 en corredores elite de la selección nacional en la disciplina de BMX: 

  1. mejoraría el rendimiento al realizar los WTs en términos de potencia media, pico de potencia, tiempo al pico de potencia e índice de fatiga y mejoraría el rendimiento (altura) al realizar un salto vertical tras cada WT, 

  2. aumentaría la [BLa] tras cada ejecución, 

  3. reduciría la RPE de los sujetos tras cada WT y 

  4. mejoraría la percepción de la recuperación conseguida previa a la realización de un siguiente WT.

 

Conclusión

 

    Se pone de manifiesto la idoneidad del uso del Bicarbonato Sódico (NaHCO3), Para todas aquellas modalidades o disciplinas ciclistas que tengan esfuerzos superiores a 30 segundos e inferiores a 10 minutos, de carácter prolongados en el tiempo y que no se produzcan de forma intermitentes, de intensidad máxima o sub-máxima predominantemente, para hacer uso de la vía anaeróbica láctica. En dosis de 0.3g/kg de peso corporal, diluido en 1 litro de agua aromatizada. Realizando la ingestión de 90 a 120 minutos antes de comenzar la prueba realizando un calentamiento previo integrado en esos 90 a 120 minutos.

    Es importante considerar la importancia en el uso de NaHCO3 para incluso entrenamientos de una muy alta intensidad en los que se producen series o esfuerzos ya sean intermitentes o continuos. Debido a la percepción de recuperación del índice de fatiga tras esfuerzos intensos que se produce con la ingesta de NaHCO3.

Fuente: efdeport
es.

 
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